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8 febrero, 2026
• Graham Russell y Russell Hitchcock, acompañados de un sólido ensamble musical, no solo vinieron a Monterrey a dar un concierto; regresaron para demostrar que 50 años de trayectoria no pesan, sino que los hacen brillar con más fuerza.
Monterrey, Nuevo León.– Por Vicente Guerrero
Si el epicentro del romanticismo en la Ciudad tuviera un punto específico, este sería definitivamente la Arena Monterrey tras el paso de Air Supply.
Una noche donde el romanticismo volvió a ser protagonista
Graham Russell y Russell Hitchcock llegaron anoche al recinto de espectáculos para no solo dar un concierto, sino para demostrar que, tras 50 años de carrera, sus voces y carisma siguen intactos y los hacen brillar con mayor intensidad en escena.
Esta no fue solo una ráfaga de nostalgia, sino toda una tormenta que sacudió la Arena Monterrey y, con ella, a toda la fanaticada: hombres y mujeres en edad madura que aplaudieron todas y cada una de las canciones que la banda entonó de principio a fin durante alrededor de dos horas.
La nostalgia no sopló: arrasó como tormenta
A partir del “apagón” de las luces del redondel, la atmósfera en la Arena se transformó. No fue el típico bullicio de un concierto de rock; era una energía eléctrica y expectante, como la de miles de amigos reuniéndose para recordar sus mejores historias de amor.
Desde ese momento, los suspiros de quienes se enamoran por primera vez y los de aquellas personas que pintan canas (o las peinan muy a su medida) no se hicieron esperar y acompañaron el sonido melodioso del programa preparado con el amor de siempre por Air Supply.
El escenario se convirtió en una cápsula del tiempo
Con la gira de su aniversario número 50, el dúo australiano transformó el escenario en una cápsula del tiempo.
Cuando Russell Hitchcock soltó las primeras notas, el tiempo pareció detenerse. Su voz —que desafía las leyes de la biología al mantener esa potencia cristalina— cortó el aire de Monterrey con una precisión que puso la piel de gallina hasta al más escéptico, sobre todo a quienes por primera vez los escucharon en vivo.
Un poema para México que tocó fibras profundas
Si de conexión se habla, habrá que colocar en primer término a Graham Russell, quien con su eterna elegancia y su guitarra fungió como maestro de ceremonias, recitando poesía y agradeciendo a los regios por ser parte de su familia extendida durante cinco décadas.
Uno de los momentos clave fue cuando él, en inglés, recitó un poema dedicado a México, escrito especialmente durante su traslado en vehículo bajo el inclemente tráfico citadino, según contó él mismo. El papel donde escribió esas líneas quedó en las afortunadas manos de un asistente de la primera fila.
“Making Love Out of Nothing at All”: el clímax absoluto
El clímax llegó, como era de esperarse, con “Making Love Out of Nothing at All”.
La Arena se convirtió en un mar de luces de celulares, evocando de algún modo a los antiguos encendedores que en décadas pasadas alumbraban los conciertos del ensamble fundado en 1975.
Esa “galaxia artificial” en que se convirtió el interior de la Arena Monterrey se formó mientras la banda entregaba una ejecución impecable.
Un coro masivo que hizo vibrar a Monterrey
“All Out of Love” no fue solo una canción: fue un coro masivo de miles de personas que, por unos minutos, olvidaron el tráfico de la ciudad para cantar a pleno pulmón.
La audiencia regiomontana no tardó en inundar las redes con fragmentos de la noche, creando así una huella imborrable no solo en la memoria de los conciertos en Monterrey, sino en la de los seguidores de Air Supply, una huella que no se borrará sino hasta que aquí mismo se refrende el amor entre ambos.

FOTOS: Cortesía Arena Monterrey

