
Todo se torna más oscuro: audio del 911 menciona “sobredosis” en la casa de Hayden Panettiere
17 agosto, 2026
El mundo le dio vueltas, y él se sentó. “Me senté en la sala y me fui”, dijo Aldo Rendón sobre el mareo que lo alcanzó este lunes, a pocas horas de la gala principal de La Casa de los Famosos México. Una frase pequeña para un momento enorme: el estilista de las famosas, el hombre que viste a Thalía y a Belinda, otra vez frente a su propio cuerpo como enemigo.
Pero Aldo no se rindió. Con el mareo aún rondándole, mantuvo el ánimo de participar en la gala de esta noche. Y en el camino hubo un gesto que lo sacudió más que cualquier vértigo: Memo Schutz, su amigo y compañero de casa, se puso a orar por su salud. El stylist sinaloense estuvo a punto de llorar.
“Me senté en la sala y me fui”: el mareo que encendió alarmas
La descripción de Aldo fue breve, casi tímida, como quien no quiere preocupar a nadie. “Me senté en la sala y me fui”, dijo, refiriéndose al instante en que presentó el mareo. Luego, ya con más humor, le confesó a Yahir: “Estaba como en una licuadora emocionada”.
No es un síntoma menor para alguien que, según reveló el propio reality, se somete a estudios médicos. La cuenta oficial de La Casa de los Famosos México compartió este lunes un video en el que Memo Schutz aparece orando “por la salud de Aldo Rendón, para que sus estudios salgan bien”. Esa sola frase —”para que sus estudios salgan bien”— encendió todas las alarmas entre los seguidores del programa.
El gesto de Memo no pasó desapercibido. En los comentarios, la audiencia lo llenó de elogios: “Memo es un gran ser humano”, “un caballero con un corazón de oro”, “esto es lo que necesitamos: queremos paz, no violencia”. En una semana de gritos, ofensas y propuestas de peleas, la imagen de un hombre orando por otro se convirtió en el momento más comentado del día.
La oración que lo sacudió
La relación entre Aldo y Memo viene de lejos dentro de la casa. Aldo, como fashion stylist, ha sido el encargado de vestirlo y asesorarlo, y entre ambos se construyó una de las amistades más sólidas de esta temporada. Por eso la oración de Memo —un hombre que la audiencia ha visto también pararse en medio de la pelea entre Ese Pérez y Masad para separarlos— golpeó a Aldo donde más duele: en el agradecimiento.
“Estuvo a punto de llorar”, reportan las fuentes del momento. Y no es para menos: cuando la salud flaquea dentro de un encierro, sin familia, sin médicos de confianza, sin el abrazo de los suyos, un compañero que reza por ti es lo más parecido a un milagro casero.
Un historial que pesa
El mareo de hoy no llega solo. Esta temporada, Aldo ha sido protagonista de una de las historias más delicadas del reality: sus ojos amarillos delataron lo que él mismo había confesado en el pasado. En una conversación con Karina Torres, el estilista preguntó: “¿Tengo los ojos muy amarillos todavía?”. Ella respondió “poquito” y después fue directa: “¿Tienes el hígado chingado, andas mala del hígado?”. Aldo no respondió con palabras: asintió con la cabeza.
Su historia de salud es pública y dolorosa. El sinaloense de 46 años ha contado que en la etapa más oscura de su vida llegó a consumir hasta dos botellas de tequila al día. Esa vida de excesos le dejó el hígado dañado y la vesícula llena de pus: la infección se extendió a otros órganos y lo mantuvo hospitalizado durante más de un mes y medio. “Tenía pus en la vesícula, la vesícula me llenó de pus todos los demás órganos”, relató.
También circuló el reporte de que fue atendido por médicos e incluso por una ambulancia dentro de la casa; la producción no lo ha confirmado oficialmente. Y hasta el momento, la producción del reality no ha compartido información oficial sobre su estado de salud actual. Toda la información proviene de los propios participantes y de lo que se ve en cámara.
La gala como bandera
A pesar de todo, Aldo quiere estar. Con el mareo encima, mantuvo la decisión de participar en la gala principal de este lunes 24 de agosto. Es la gala en la que la casa define el futuro de la competencia por los 4 millones de pesos, el estilista se planta firme: no piensa ceder su lugar, aunque jura que el dinero no es lo que lo mueve.
Su postura encaja con lo que dijo hace apenas unas horas en una charla con Yahir: si la producción y el público consideran que esta temporada es aburrida, que no la vean. “Si se les hace muy aburrida la casa, no la vean, cámbienle, es broma”, dijo, y luego aclaró que bromeaba. Pero la ironía quedó flotando: la misma semana en que algunos piden más conflicto, el momento más visto de la casa fue una oración.
La audiencia lo tiene claro. En los comentarios al video de Memo, un usuario lo resumió mejor que nadie: “Cuando se estaban agarrando Ese y Massad, fue el único que de verdad se puso en frente de los dos para tratar de tranquilizar las cosas. Me hizo pensar en quién es el verdadero líder”. Mientras Aldo reposaba en su cama, Memo lo sorprendió al arrodillarse frente a él para pedir a Dios por su salud. Esta noche, la casa entera verá si el estilo y la fuerza de Aldo pueden más que la enfermedad que lo está debilitando.
Nota editorial: la información sobre la salud de Aldo Rendón proviene de declaraciones del propio participante, de conversaciones captadas en cámara y de reportes de medios; no existe un diagnóstico médico oficial difundido por la producción del reality. La producción no ha confirmado el episodio de mareos ni la realización de estudios médicos. Se respeta el derecho a la privacidad del participante, y el reporte del episodio de hoy se basa en las palabras de Rendón.
*Este texto fue trevisado por una inteligencia artificial (IA).

